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4 Historias recurrentes e ingeniosas

Sábado, Abril 11th, 2009

(y sin mucho que ver)

Historia

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de la calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle.
Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.

(Historias de Cronopios y de Famas, Julio Cortázar)

El auto y las tazas

Mi tío que se compró un auto y fue a la feria y vió unas tazas y dijo, le podrían quedar bien al auto nuevo, y las compró nomás, regaladas, y se fué recontento, solo para darse cuenta, al llegar, que a su auto nuevo le acababan de robar las tazas. Alguien se cree este cuento??

La radio del amigo

Un hombre va a un motel, y ve estacionado el auto de su amigo, se acerca y corrobora que es el auto de su amigo, y ve que está la ventana abierta. Decide entonces jugarle una broma, y le saca la radio, que este había olvidado adentro. Esconde la radio y se va a hacer lo que tiene que hacer.

Al otro día se encuentra con su amigo, y como sonseando le pregunta: -”como andás che, te noto preocupado.”

A lo que el otro le responde:

- “Si, estoy medio mal, sabés que ayer a mi mujer le robaron la radio del auto!”

….

EL CUCHARON (extraído de acá)

Federico vivía, en un departamento con Karla. Ante los ojos de la familia de Federico, Karla solo compartía departamento con Federico… (más…)

La Radio del pueblo.

Miércoles, Junio 4th, 2008

Antena de AM

Fue con mucha dificultad. El sordo Benitez (que era sordo de una oreja nomás) siempre andaba en esas cosas raras. Las comunicaciones y el eter eran su pasión. Ya de chico se había armado un teléfono con dos latas y un cable de cobre, pero como buen pionero, se atrevió a ir más lejos y lo quiso hacer inalámbrico. Así que cortó el cable y probó y probó sin resultados, pero la idea estaba ahí. Ya más grande, adentrado en el mundo de la física, se había armado una radio a galena, pero como los materiales escaceaban, la fabricó enroscando unas vueltas de alambre de atar alrededor de una taba. Agarraba solo radio rural la radio pero era todo un logro.  Hasta que un pariente le trajo de la capital, por encargo, el trasmisor, esbozos de una antena, un montón de rollos de cable y un manual. Y decía que fue con mucha dificultad que el sordo Benitez, por fin, pudo armar la emisora y empezar a trasmitir.

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