Archive for the ‘historias’ Category

Rosalito pulposo

Jueves, Noviembre 5th, 2009

arbol

Hombre que supo ser asunto serio para la exageración, Rosalito Pulposo, el casau con Esquelita Carqueja, que le decían cerca larga, porque es mas fácil saltarla que darle la vuelta. Mujer no muy alta, mas bien petisa, y regordeta, tal que si uno un suponer la veía de lejos, no sabía si estaba parada o acostada, hasta que se acercaba. Si tenía los ojos uno arriba de otro estaba acostada.
Pero estabamos con Rosalito Pulposo, que siempre dijo que le gustaba la mujer rellenita, y cuando la vio a Esquelita, de puro exagerado se enamoró perdidamente y se casó. (más…)

Otra de Lobizones

Martes, Abril 14th, 2009
Otra de Lobizones

Otra de Lobizones

Otra vez gracias al Pistola. Se recomienda leer el preámbulo de la historia Una de Lobizones.

Este era un peón rural muy pobre, que ni caballo tenía. Resulta que empezó a trabajar en una estancia. Trabajó la primera semana de sol a sol y llegó el viernes. Cualquier peón que se precie de tal, cuando llega el viernes le entran unas ganas descontroladas de ir al pueblo, a tomar por lo menos unas cañas. Y este no fue la excepción. Llega el viernes y ya tenía una comezón en todo el cuerpo, y quería arrancar pa’l pueblo, pero el pueblo estaba lejos… Lejos…..
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4 Historias recurrentes e ingeniosas

Sábado, Abril 11th, 2009

(y sin mucho que ver)

Historia

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de la calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle.
Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.

(Historias de Cronopios y de Famas, Julio Cortázar)

El auto y las tazas

Mi tío que se compró un auto y fue a la feria y vió unas tazas y dijo, le podrían quedar bien al auto nuevo, y las compró nomás, regaladas, y se fué recontento, solo para darse cuenta, al llegar, que a su auto nuevo le acababan de robar las tazas. Alguien se cree este cuento??

La radio del amigo

Un hombre va a un motel, y ve estacionado el auto de su amigo, se acerca y corrobora que es el auto de su amigo, y ve que está la ventana abierta. Decide entonces jugarle una broma, y le saca la radio, que este había olvidado adentro. Esconde la radio y se va a hacer lo que tiene que hacer.

Al otro día se encuentra con su amigo, y como sonseando le pregunta: -”como andás che, te noto preocupado.”

A lo que el otro le responde:

- “Si, estoy medio mal, sabés que ayer a mi mujer le robaron la radio del auto!”

….

EL CUCHARON (extraído de acá)

Federico vivía, en un departamento con Karla. Ante los ojos de la familia de Federico, Karla solo compartía departamento con Federico… (más…)

El loro está curado

Jueves, Abril 9th, 2009
El loro de Repleto Perplejo

El loro de Repleto Perplejo

Esta historia tiene bastante de real, por increible que parezca.

En muchas casas hay una mascota, y  la casa de Repleto Perplejo  no fue la excepción.Repleto siempre andaba juntando bichos de por ahí, y les daba buena atención. Era muy cariñoso con el bicherío menudo, aunque un poco bruto pal juego. Una vuelta le tiró un palo al Rayo, un perro que tenía, y se lo tiró tan lejos que el perro volvió a las dos semanas, maltrecho, con un hambre bárbaro, pero eso si , con el palo en la boca.

Resultó ser que un día apareció en su casa, no me acuerdo como, un loro.Encantado estaba Repleto con aquel loro, que lo enseñaba a hablar, pero el loro tenía muy mala memoria, y se le olvidaba de lo que tenía que repetir al ratito. Pero igual muy compañero el loro, cuando Perplejo tomaba mate, se le acercaba para pedirle galletas, pero como no se acordaba como se llamaban las galletas le mandaba cualquier cosa, “prrr, máquina de coser, prr”, o “tranvía prrr”, y Repleto quedaba perplejo, y medio abombau no se daba cuenta que el loro estaba parado al lado del paquete de galletas.

El loro tenía costumbre de salir a dar una vuelta por el barrio, todas las tardes, y como Repleto le tenía confianza, lo dejaba nomás, que después volvía sólo. Una tarde como muchas, el loro salió a por la puerta de la jaula abierta. Al ver que demoraba en volver a tomar la leche, Repleto se extrañó, pero no lo salió a buscar porque pensó que se había olvidado de la hora a la que tenía que volver.

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